jueves 28 de julio de 2011

KAZBEGI



Nos levantamos hacia las 7 para enfrentarnos al granbritano en una carrera hasta el glaciar. Sin embargo, él se pone en marcha a las 8, y nosotros hasta media hora más tarde no. Subimos hasta la Mtatsminda Sameba con Huevofrito en cabeza, desplegando al llegar el viejo pabellón de los tercios castellanos.


Nos refrescamos en la fuente y a la sombra de la piedra vieja y seguimos el camino, que no lleva a ninguna parte. Decidimos seguir monte a través por un ladera casi vertical hasta una senda más arriba, pero El Rafita, que va delante (y lleva el agua) sigue subiendo, y sigue, y sigue, y llega a lo alto de la colina, y todos nosotros detrás.


El Capitán Huevofrito tira la toalla y vuelve al campamento base. Nosotros llegamos por el collado hasta la colina más alta frente al Kazbegi, hacemos ondear la gloriosa bandera y volvemos abajo a comer en la fuente.


En ca Nazi hay dos judías, una pelirroja feíta y su amiga de escasa altura y un ojo hacia Vigo [NdE: Son ingeniosamente bautizadas como "Bizcoché y Ojosdehuéver"]. Nos cuentan cosas de su precioso país, y todo es muy apacible y tranquilo. Podría quedarme aquí una semana, o volver algún día a este valle.


Volvemos en coche a Didube, Tbilisi, con un tipo llamado Vanno, exfutbolista, que es monitor de heliskiing y otros deportes de riesgo. Yo voy delante y converso; detrás hablan de método histórico, multidisciplinariedad; en fin, lo de siempre.