PRIMER ACTO: FIESTA A LA ARMENIA
Puta mierda de ciudad. Es una gran desolación gris y caliente. ¿Hospitalidad? Cada transeúnte es un potencial mendigo; los criminales destacan en esta competición por su abusiva hospitalidad.
La noche anteriormente mencionada empieza en un bar tomando Alexandropol hasta que nuestros vecinos de mesa (Teres, Edgar y Yurra) se introducen en nuestra conversación, ganando como premio el ser invitados a muchas rondas de cerveza. Hacen preguntas muy astutas, como: "¿por qué eres calvo?". Teres es una mujer muy vivaracha que no para de reírse (es la única que habla el ruso con naturalidad); Yurra es Lluis Tosar en "Los lunes al sol" en sus momentos alegres y en "Celda 211" en los tristes. Edgar es lo que viene siendo un tirillas.
Parecen muy educados y alegres y aseguran ser vendedor de zapatos, conductor de trailer y futura médica. ¡Oh, falaz cara de la hipocresía! Llegan incluso a asegurar que viven en la milla de oro de Yerevan. A las pocas horas paseamos hasta un sitio donde se puede tocar la guitarra, pero está cerrrado. KKK mea con Yurra en la calle, lo que crea gran hermandad. Volvemos a las tres y pico a casa.
SEGUNDO ACTO: LAS DELICIAS DE YEREVAN
Check out a las 11. JODER. Sueño. Ligera e insatisfactoria resaca es todo lo que queda de aquel coitus interruptus que fue la fiesta de anoche. Eso y la promesa de llevarnos hoy al lago Sevan en coche para nadar. Sin embargo, nos cuelgan el teléfono antes de citarnos a las 2 en la Plaza de la República. Temporalmente sin casa, lejos de ese Envoy Hostel, paraíso perdido, subimos las muy fascis escaleras del Cascade (naturalmente, en escalera mecánica).
Cansados, sin duchar y sin desayunar, cargados con las mochilas, esperamos en vano bajo un sol de justicia. Nos cuelgan el teléfono, Más tarde, decidimos ir a buscar algún sitio para dormir ante la rajada de que hemos sido víctimas. Optamos por una tal Gayane, que no coge el teléfono. Vamos a su casa.
Sol. Calor. Devastación. Cargados con mochila, encima nos equivocamos. Y, cuando por fin hemos llegado y nos dejamos caer para esperar, llega un tipo. Y se dispone a ayudarnos. JODER. Oh, almas incautas. Huid de la hospitalidad.
El tipo y una señora nos ayudan a hablar con la tal Gayane, que dice que vendrá en una hora. Mientras, el hombre, Artur, insiste en que KKK y yo vayamos a su casa. Nos negamos, pero lo repite tanto que acabamos cediendo para que cierre su puta boca. JODER.
La cosa empieza a tomar un cariz alarmante. Nos lleva a un edificio con la palabra "SAUNA" y toda la pinta de un puticlub. Unos "camareros" (seguratas) nos miran en la entrada. Intentamos huir pero (error) nos atrapa y nos fuerza con su amabilidad a seguirle por entre callejones de chabolas donde juegan niños con kalashnikovs de agua. Entramos en su chabola, presidida por un retrato de su padre Gevor (qepd) y un Jesucristo la mar de salao. Es entonces cuando se quita la camisa y deja al descubierto sus tatuajes de ex presidiario (vor v zakone, ladrón en la ley), y muestra su pistola al buscar el vodka y la comida en un armario.
Nos pone queso, un pimiento tan picante que un fragmento me noquea, arroz y tomates. A partir de ahí, la conversación empieza a tomar un giro absurdo y repetitivo. Quiere que nos vayamos con él, nos enseña a su hijo Diego (italiano), celebra a Maradona y a Fidel, escupe sobre el dinero (literalmente) y nos enseña sus fotos de la cárcel (Chitá, Astraján), mientras de fondo suena pop de los ochenta, incluyendo Al-Bano y otras horteradas del italopop.
Con mucha dificultad logramos salir de la casa -el hombre asegura que no quiere robarnos, pero... nos sigue. Ordenamos al Capitán Huevofrito que se esconda en el primer piso de la casa de la tal Gayane. Artur se despide en la puerta, insistiendo en que vayamos a su casa y cobrándose un impuesto revolucionario de 400 drams para vodka.
En el primer piso, certificamos que Gayane todavía no ha venido. Nos hemos decidido a esperar, en un ambiente entre histérico y eufórico, cuando nos llaman Edgar & co. Propongo pasar, pero llaman otra vez y nos dicen que busquemos un taxi y le pasemos el teléfono al taxista. Creyendo que por fin vamos al lago Sevan, aceptamos. ¡Error!
Llegamos a Erevard, pueblo de mierda sin asfaltar donde nos reciben nuestros hamijos y su padre Sos ("como Save Our Souls"). Yurra y Sos están claramente mamados; el segundo, de hecho, se limita a repetir: "Barcelona, mis amigos, Messi, Iberia, España, flamingo". También llama "mi novia" a Teres, mirando sus berzas pechitos.
La cosa deviene harto decadente y repetitiva. Los platos se ven afectados por la maldición de la cornucopia, igual que los vasos, y siempre parecen llenos. Yurra se lleva la mano a la cabeza desde el suelo; el Capitán Huevofrito toca la armónica ("Me estoy quitando", "La copa rota") y Sos se levanta y cae, como más tarde caerá su baba.
Yurra me lleva fuera y me pide 300 dólares en honor a nuestra amistad. Sólo Teres me salva de balbuceos incrédulos; nuestra situación se ve todavía más complicada por el hecho de saber que el hamijo Edgar era otro vor v zakone.
Nos llevan a una piscina cuando ya anochece. Una piscina helada, donde sólo Teres nos hizo algo de caso. Todo corre de nuestra cuenta, incluso 10.000 dram del Capitán Huevofrito que desaparecen.
Bebimos, comimos; vino Santa-Claus/Kropotkin (Pedro para los amigos); el anciano que actuaba cada Navidad como tal en Yereván y bebía botellas de 12º y medio litro de un solo trago. El Capitán Huevofrito quería conocer su historia, pero él prefería bailar el tango con Teres. La situación fue algo violenta, porque Teres era la única que trabajaba, y no se le permitía a ella brindar ni a nosotros ayudarle. Planeamos raptarlay llevarla con nosotros.
Apagamos la luz a eso de la uno, hacinados todos en la misma habitación. No dormí: el trasiego de eventos fue constante. Teres se levantó a fregar a las 3; hubo gritos de Sos y de la madre (Edgar se limitó a encender un cigarro).
A las 7 ha sonado la alarma y, derrotado pero aliviado, he despertado a El Rafita y los demás. Taxi a Yereván con Yurra despidiéndonos (Edgar no se molestó en levantarse y Teres, preciosa con el pelo suelto y camisón, se despide desde la puerta, rubio-morena, con su graciosa naricilla).
Conclusión (informe forense):
Yurra: jodido porque no tiene novia y es el hermano mayor. Sosón, debería ser él el padre de familia. Con Stalin esto no pasaba.
Edgar: ¿un buen mozo por el mal camino por culpa de la sociedad patriarcal y descompuesta o un cabroncete? Tirillas. Vende zapatados (dice).
Conclusión (informe forense):
Yurra: jodido porque no tiene novia y es el hermano mayor. Sosón, debería ser él el padre de familia. Con Stalin esto no pasaba.
Edgar: ¿un buen mozo por el mal camino por culpa de la sociedad patriarcal y descompuesta o un cabroncete? Tirillas. Vende zapatados (dice).
Teres: eres fantástica. Te sacaremos de ahí.
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| Reconstrucción plausible del equipo de rescate. |
TERCER ACTO: Giorgi o el President a Picassent
JODER
Notas a pie de página
Josías: había mucha más atmósfera de tensión de lo que se denota; thriller. "Tengo nudos en la espalda de la tensión acumulada".
¿Los gritos de la abuela eran sexo, violencia o sólo senectud?
Octopus: Se me olvidó otro aborto de timo, cuando Edgar nos explicó la tradición de dar cosas de valor e intercambiarlas. Teres me llevó aparte y me confirmó lo que imaginaba: ni de coña.
El Komodoro Kakas quisiera hacer constar su superlativo disgusto por el equilibrio doméstico en el que crecía nuestra flor del desierto. Propone realizar una colecta para apoyar la causa de la mujer armenia e instaurar el más absoluto matriarcado, pues.
(Escrito en un sótano-taberna de Tbilisi un día de lluvia).










