sábado 6 de agosto de 2011

DIYARBAKIR

EL EXTRAÑO COMPORTAMIENTO DE LA GENTE EN RAMADÁN


6.8.2011 Diyarbarkir (40ºC, +/- 5ºC)

Y la marshrutka vuelve a arrancar, esta vez de camino a Siverek, para llegar a Kahta, para llegar a Nemrut Dagi (aprox). La profundidad y transversalidad de las anteriores entradas ha hecho que se pierda la perspectiva para el lector ajeno. Recapitulemos.


Abandonamos Georgia y entramos en Turquía con un augurio -comentarios de fútbol de un policía- que determinaría el tópico mayoritario con la población local -nombres de futbolistas del Madrid, el Barcelona o la Selección (española). La tripulación -el marino RJM, AKA Rafita, hombre de oscuro pasado, Don GGA, AKA Garikakas AKA Kakas AKA Kakitas- han caído presos de los problemas estomacales que la distancia marca. Ello no detiene al capitán Ludovicus Ahab, AKA "Lulu", a forzar a toda máquina el viaje. Llevaría a la expedición al mismísimo infierno si lo considerase necesario.




Los deseos de Lulu no serían, o no adquirirían dimensionas tan épicas como dementes si no estuviéramos en Ramazan, o como decimos nosotros en Ramadán. Y es que el Gosplan se redactó sin tener en consideración -era imposible calcular las implicaciones- la fecha.



 En primer lugar, [en] nuestra primera parada en Turquía, Trebisonda, no había empezado el Ramadán, así que todo transcurrió con normalidad. Pero cuando entramos a la Turquía no turística coincidimos con el primer día. Podríamos en un primer lugar describir haciendo una división que afortunada y lamentablemente ya se produjo, quizás desde el "incidente Lada", que se trata de una cohesión entre los 4 tripulantes y por lo tanto una impermeabilidad al exterior. Nuestro desconocimiento del turco sin duda no ayuda. Quiero decir que describiré primero el comportamiento de la población autóctona desde Erzurum hasta Diyarbakir (y que otro se encargue del resto).



Aunque es una fiesta popular, tal vez vea que se trata de una fiesta donde lo religioso predomina -me habría gustado estar 24 horas con una familia turca. Oficialmente por la mañana la gente -la que puede hacerlo- ni come, ni bebe, ni fuma, ni folla -la sabiduría general y popular dice: ¿y para qué vives, gilipollas?


En Erzurum un vendedor de té/biólogo con perfecto acento británico nos dijo que incluso era bueno para la salud. A la vista está que no todos se lo creen. En Kars vimos como un hombre se tapaba la cara y comía por la calle. En Van, ciudad más ramadánica donde nos negaron vender comida en varios sitios descubrimos un par de riadas céntricas donde la gente comía y como la gente que no servía comida estaba comiendo en el sótano. Más cosas sorprendentes, las tiendas abren pero no venden nada -en Van, porque en Kars [y] Diyarbakir la gente nos vendía comida y en Diyarbakir se hinchaban a comer en las tiendas [sic] de desayunos. Don Garikakas me comentó la posibilidad de que fuera una fiesta más de puertas para adentro. Es muy posible.




Pero cumplan o no el Ramadán, siempre y cuando no comas delante de ellos no tienen problemas en venderte. ¿Mahoma no prohibió vender? ¿No es eso consumir? En cada venta garantizan tu privacidad con una bolsa negra que cubre hasta las revistas o periódicos pseudopornográficos turcos (como pudimos ver en Kars).


Los imanes en las mezquitas sin embargo no tienen ningún problema en despertarte a las tres de la mañana para cantarte unas bulerías donde te dicen lo que mola Alá. Me han despertado varias veces, y otras cuantas el freestyle folklórico noctámbulo se ha metido en mis sueños.

Al estar la vida semi-prohibida por la mañan se alarga por la noche. La gente come, juega al dominó y al té, va a la mezquita, o se reúne en bares a beber cerveza al refugio del ojo que todo lo ve [NdE: gross overstatement], con música de los Black Eye Peace [sic] de fondo. 


Consumir por la calle no es penado judicialmente pero sí socialmente. En Kars, un muchacho me pidió amablemente que no bebiese alcohol por la calle. Sin embargo, al ser turistas jugamos con la carta de la imbecilidad, y pude pasearme por Erzurum con pantalones cortos y una camiseta en la que sale una tía en pelotas y la cara de Freud.


No afecta simplemente a la población local, sino también a los miembros del comando. A quién más afecta es al Capitán, que con improperios revertianos se dirige a la población. En el momento en el que un joven se dirige a él en turco, él contesta "Tu madre", presuponiendo un insulto. Asegura que "nuestra civilización europea es claramente superior" y que está "harto de sus supersticiones".



El Rafita actúa con la máxima discreción -es lo que podemos decir una persona discreta. No emite juicios y dice que no los realiza. Miente, obviamente. Trata por lo tanto de buscar la conversación superficial y distendida -mierda, comida, quehaceres del viaje y chistes obscenos-, además de abusar de las drogas y jugar a las cartas. Garikakas, ante la falta de hospitalidad y ofrecimientos sexuales de las mujeres turcas trata de positivizar y amar sin respuesta. Ello nos lleva a comprar un balón con los colores del Fenerbahce y jugar con la población local que al final o desde el principio -niños- dice "money, money". Sin embargo, en Estambul reconoció estar descontento con lo musulmán, y sus filias a la causa armenia y kurda contribuyeron al rechazo. En fin, hemos reaccionado con rechazo.


Todo aderezado con la epidemia estomacal, Dios sabe si infección o qué... Mientras la enfermedad avanza y se extiende entre todos y no sabría detectar qué es. Si es cólera todos moriremos en unas letrinas en los territorios ocupados.



(En el máximo exponente de la epidemia, en la Kapadozia [sic], vimos la chimenea de lava, con forma de mierda de un capítulo de Arale).

PD: En la redacción de este recorrido terminamos de recorrer Turquía. Que otro cuente la situación.