martes 30 de agosto de 2011

Las crónicas kosher

Bajo este título deliberadamente macarra (que debe entenderse como un homenaje a la obra de ese infravalorado actor de método llamado Vin Diesel) se esconde lo que un moderno llamaría un travelogue, el fruto multidisciplinar, heterocigótico y en general muy fetén de un viaje de 35 días que lleva desde Armenia y Georgia en el Cáucaso a través de la meseta anatolia hasta la mismísima Tierra Prometida y los muros de Jerusalén.

La libreta kosher (certificada como tal por el Gran Rabino de Amberes) contiene las voces de sus cuatro protagonistas, a los que dejaremos hablar tal y como escribieron. Son cuatro voces dispares; sería difícil decir lo que les une, o por qué han emprendido este viaje juntos; sería difícil incluso decir por qué han elegido este recorrido en concreto, que es el resultado del Consenso, la Geopolítica y el Azar, nada menos. Salió así, pero podría haber sido diferente. De hecho, el destino original era otro, Nepal, para el que se computaron los siguientes factores:

PRO
-Lugar ignoto.
-Montañas.
-Revolución maoísta a destiempo.
-Exotismo barato.
-Mugre.
-Cierto peligro no extremo

CONTRA
-Lugar ignoto.
-Montañas.
-Revolución maoísta a destiempo.
-Exotismo barato.
-Mugre.
-Cierto peligro no extremo
y
-Monzón veraniego.

Por lo tanto, se trazó un nuevo recorrido con prácticamente los mismos elementos, sustituyendo el elemento "revolución maoísta" por "genocidios muy jodidos", "popurrí de conflictos étnico-fronterizos y otras cosas de llorar" y las pequeñas fobias y filias de cada uno (e.g. el odio al Turco y el prosionismo extremo de algunos miembros de la tripulación, entre ellos el autor de "Cómeme la franja"). El resultado: las páginas que usted leerá.

A cada miembro de la tripulación se le permitía elegir un libro para el recorrido. La elección de cada uno es una pequeña ventanita a su rico universo interior, pero también un presagio del lugar asignado dentro de esa comunidad en movimiento. Así, la megalomanía del Capitán Ahab trasciende en quienquiera que eligiese "Moby Dick"; el toque pragmático y de confianza se transparenta en la elección de una aséptica historia de "L'empire ottoman" de autor francés; la vena desenfadada de "Algo supuestamente divertido", de David Foster Wallace, se complementa con ese salero erudito a la par que concienciado que derrite a las nenas: textos turcos negacionistas sobre la cuestión armenia (hay que escuchar las dos versiones) y un ensayo sobre "el sociocidio palestino".

A los textos originales se han añadido comentarios ampliando la información, así como otros testimonios (imágenes, voces) e incluso una galería de personajes. No pretenderemos que haya alguna razón por la que usted deba leer esto, más allá de la mera curiosidad. No creemos en el valor del testimonio que vamos a dar, ni que vaya a mejorar algo por recordar a los muertos de 1915, 1948 o 2011. Simplemente, lo hacemos.

Y así, dejemos que la maravillosa libreta hable.

Atentamente,
El Editor